“Estos niños no se hicieron para personas pobres”. Con esta frase casi lapidaria expresa Albania Medina Sánchez la frustración de tener una niña con autismo moderado, que a sus siete años todavía no ha sentido la emoción de sentarse en una butaca escolar, bajo la mirada escrutadora de un maestro.Su precaria situación económica, la ignorancia de la familia respecto a una realidad que llegó a sus vidas sigilosa, y la falta de un diagnóstico precoz le han negado a su hija Romaylin la oportunidad de superar los escollos que limitan su desarrollo.Leer mas.....!
lunes, septiembre 06, 2010
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