03 marzo 2011

El orgullo de ser dominicano

                    
Él: ¿“De dónde eres? ¡Vos pareces colombiana! Ella: “Soy dominicana de pura cepa, ¿te gusta mi país?” Eso fue lo que Patricia atinó a decir al joven argentino que acababa de conocer en Punta Cana.
Después de dar largos paseos por la blanca arena que alcanzaban a mojar las olas del mar, Patricia le invitó a su cumpleaños, el cual sería el domingo 27 de febrero, fecha que conmemora la independencia nacional.
Ni tonta ni perezosa, Patricia no perdió tiempo para describirle en pocas palabras las cualidades que hacen inigualable al dominicano.

Llegó el día del cumpleaños, y en compañía de un olor a mar que se filtraba por los ventanales de la casa, comenzó la celebración.
Entre la chercha, los invitados tenían un ‘blody mary’ en mano para disipar el calor de las intensas y a veces superficiales conversaciones respecto al patriotismo que se exhibe en la actualidad.
Que si Duarte fue el Padre de la Patria, que si hoy los padres son Juan Bosch y Balaguer, que los padres son Juan, Pablo y Duarte, que se han perdido los valores patrios, que si ya no existe una identidad propia...
Patricia luchaba por defender el tributo que debe rendirse no solo a los Padres de la Patria, sino a las raíces y a la propia identidad dominicana. Dio gracias por haber nacido en este país tan “chulo”, y atenta a llamarse Patricia, dijo lo orgullosa que se sentía de ser dominicana, que iba a luchar por todo lo que le pertenece y que ¡ay! de aquel  “gringo” o “extranjerito” que se atreviera a tratar de ocupar su lugar.
Fuente:www.listindiario.com

 
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