Aquella brisa fuerte que de pronto entró a la iglesia apenas distrajo la atención de algunos dolientes. Las miradas se repartían entre el féretro y el altar, mientras los oídos escuchaban atentos la lectura: “A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol, los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos”.Leer mas....!


miércoles, agosto 11, 2010
ComunidadRD
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