Defensores del medio ambiente, y agricultores no titubean en afirmar
que aquellos cráteres en las lomas de Bonao y La Vega que se avistan de
lejos, desde las carreteras, a una distancia de hasta 10 kilómetros son
una especie de heridas de muerte, un cáncer incurable.
El propio ministro de Medio Ambiente, Jaime David Fernández Mirabal,
reconoce que sería una quimera pensar que por más proyectos de
restauración que se ejecuten las montañas que son derribadas por la
Falconbridge Dominicana regresarán a su estado natural. “Eso no es tan
recuperable, habría que entrar en una discusión filosófica y ética: es
sacar de ahí algo que no se puede rescatar, las montañas que se tumban
no son recuperables”, dijo.Leer mas.....!


viernes, octubre 22, 2010
ComunidadRD

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