31 octubre 2010

La vida de los amantes

                    
Aquel esposo es capaz de convertirse, cuando quiere, en amante. Y como tal, abandona su casa a mitad de la noche. Se pone la capucha y salta los cercos de las casas vecinas con la luna como testigo. Encorvado se escabulle por una ventana, entra al cuarto con el sigilo admirable de un felino, le roba un pedazo de corazón a la señora de la casa y regresa triunfante, saltando por los tejados ante los ojos expectantes de la madrugada. Entra a su hogar tratando de que las bisagras del mosquitero no hagan mucho ruido. Se acuesta en cámara lenta y mirando la ventana se queda dormido, acomodado hacia un costado, con la mano debajo de la almohada. Luego un hombre asoma la cabeza por debajo de la cama, se arrastra zigzagueante hasta la puerta de la habitación y se aleja por el pasillo, haciendo equilibrio para ponerse los pantalones.

 
Design By Adonis Almanzar - Twitter - Facebook