
Cuatro personas murieron, unas 52,850 fueron desplazadas a casas de familiares, amigos y albergues oficiales; y 10,030 viviendas recibieron daños durante la temporada ciclónica del pasado año 2011, según los registros oficiales del Centro de Operaciones de Emergencia (COE).
Se trató de una estación climática en la cual se predijo una activa temporada ciclónica, formándose 18 ciclones, 12 de ellos tormentas tropicales y seis huracanes.
Se trató de una estación climática en la cual se predijo una activa temporada ciclónica, formándose 18 ciclones, 12 de ellos tormentas tropicales y seis huracanes.
El mes de agosto resultó ser el más activo de la estación con la llegada de los fenómenos Emily e Irene que dejaron a su paso torrenciales aguaceros que inundaron plantaciones y, como de costumbre, afectaron las localidades vulnerables del país.
De hecho, el período comprendido entre la segunda quincena de agosto y el mes de septiembre, es el punto más crítico en la historia de estos fenómenos para el país, según reiteró la directora de la Oficina Nacional de Meteorología, Gloria Ceballos.
Fenómenos como Georges, David, Federico, Jeanne, Gustav, Hanna, Hortense, Gilbert y Debby son tan solo algunos de los ciclones que han afectado al país en esos meses.
Para la temporada ciclónica que se inicia hoy, y que se extenderá hasta el 30 de noviembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), ha previsto la formación de entre 9 y 15 tormentas tropicales.
Al respecto, dos meteorólogos de la universidad de Colorado, Philip Klotzbach y William Gray, sostienen que podrían formarse entre 10 tormentas tropicales y cuatro huracanes, de los cuales dos serían de categoría mayor en la escala Saffir- Simpson del 1 al 5.
DañosEl pasado año, el ciclón Emily, que tocó porciones del país el 4 de agosto, produjo precipitaciones equivalentes a 528 milímetros registrados en Neyba, y desplazó, según los datos del COE, a unas 6,970 personas. Al menos 47 comunidades quedaron aisladas.
Sobre este fenómeno, el archivo de LISTÍN DIARIO registra que la cifra de personas desplazadas fue de 7,534. En cuanto al huracán Irene, que afectó al país los días 22 y 23 de agosto, convirtiéndose en el fenómeno más importante de la anterior estación climática, este provocó la muerte de cuatro personas, con estadísticas referentes a personas movilizadas de 32,416, de las que tan solo 2,691 de estas fueron llevadas a albergues oficiales. La cifra restante recibió albergue en casas de familiares y amigos.
En septiembre tocó territorio nacional la tormenta tropical María, la cual causó ligeros daños con las precipitaciones que dejó sobre el país. Unas 285 personas necesitaron ser trasladadas a lugares seguros y unas 57 viviendas se vieron afectadas por el temporal.
La pasada temporada ciclónica se inició con un temporal que se extendió por catorce días. Un sistema de baja presión obligó a que 4,982 personas fueran movilizadas de sus viviendas ante inundaciones, resultando afectadas, además, unas 2,275 viviendas.
De igual forma, una onda tropical llegó al país el 2 de julio y afectó a 5,310 personas. En el mismo mes, pero el día 13, otra onda tropical causó daños a las cotidianas vidas de 2,408 personas que necesitaron ser desplazadas.
Al menos 2,307 viviendas resultaron afectadas, dos de ellas destruidas en su totalidad.
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COMUNIDADES ACOSTUMBRADAS
Sobre el tema de inundaciones hay una comunidad que lo conoce todo. Los Macos, en Guarícanos de Santo Domingo Norte sufren con las lluvias los estragos del río Yaguasa. Lidia Luciano no se encontraba en casa al momento de la última crecida, la cual se produjo en mayo. Estaba junto a su esposo y sus dos niños en un centro de salud donde había sido internado el menor de sus hijos. “Los vecinos estaban llamando a mi esposo pero él tenía el celular descargado. Se nos dañó todo (los ajuares) porque la casa estaba cerrada”.
COMUNIDADES ACOSTUMBRADAS
Sobre el tema de inundaciones hay una comunidad que lo conoce todo. Los Macos, en Guarícanos de Santo Domingo Norte sufren con las lluvias los estragos del río Yaguasa. Lidia Luciano no se encontraba en casa al momento de la última crecida, la cual se produjo en mayo. Estaba junto a su esposo y sus dos niños en un centro de salud donde había sido internado el menor de sus hijos. “Los vecinos estaban llamando a mi esposo pero él tenía el celular descargado. Se nos dañó todo (los ajuares) porque la casa estaba cerrada”.
Para ella la noticia fue una sorpresa, sin embargo para Ramón Genaro Acosta Cerda, “con toda una vida en el sector”, como él mismo afirma, la situación es común cuando llueve. Él sabe que vive en situación de peligro permanente y se lamenta por no haber recibido ayuda para construir su ranchito en un lugar más seguro.
“Uno no tiene amparo de nadie. Nosotros vivimos aquí como los animales, como perros”, admite.
En este poblado se vive aquella historia repetida en millares de inundaciones, con ajuares desaparecidos, pérdidas de vidas, desesperanza y dolor. Pero que mantiene su poderío en daños, afectados con cada temporada ciclónica o temporal de lluvias que se registra.


viernes, junio 01, 2012
ComunidadRD
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